Recordarla resulta difícil, más aún cuando solo tuve 10 años de cortas visitas para conocerla. Solo se que la amaba con todo el corazón y más. Era genial, contaba cuentos antes de dormir, siempre estaba con un sonrisa que me animaba, sobretodo me protegía de mi mamá cuando estaba enojada conmigo. El recuerdo más antiguo que tengo es de una vez que después de clases, ella nos hizo una visita sorpresa. Se escondió detrás de la puerta de mi cuarto y me sorprendió antes de entrar.
Si tu espíritu puede navegar por el ciberespacio, abuelita Carmela, quiero que separa que te quiero y a pesar del tiempo sin ti, no olvido lo que significaste en mi vida. Nos veremos en mi próxima vida.